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El viento nos llevar� |
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A�o | 1999 | ||
Pa�s | Ir�n-Francia | ||
Estreno | 11-02-2000 | ||
G�nero | Drama | ||
Duraci�n | 120 m. | ||
ZINEMA.COM | T. original | Le vent nous emportera | |
Direcci�n | Abbas Kiarostami | ||
Int�rpretes | Behzad Dourani (Director) | ||
Gui�n | Abbas Kiarostami | ||
Fotograf�a | Mahmoud Yazdanian | ||
M�sica | Peyman Yazdanian | ||
Montaje | Abbas Kiarostami | ||
Sinopsis | |||
Un equipo de rodaje llega al pueblo de Siah Dareh, en el Kurdist�n iran�. Los habitantes del lugar se muestran desconcertados, especialmente cuando se adentran en el cementerio, lo que les lleva a pensar que est�n buscando un tesoro. M�s tarde aparecer� un cad�ver, un misterio revolotea a su alrededor y surge un sospechoso silencio entre los habitantes. Mientras tanto, es imposible utilizar el tel�fono m�vil para llamar a Teher�n por falta de cobertura. | |||
Referencias | |||
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Cr�tica | |||
La
pel�culas de Abbas Kiarostami son al cine lo que la poes�a es a la literatura. De la
misma forma que la poes�a sugiere, se rige por unos c�digos que precisan de una cierta
predisposici�n para interpretarlos y provoca las m�s diversas emociones en los
lectores que consiguen interiorizarla, as� es el cine de Kiarostami. Con El viento
nos llevar�, el director iran� proporciona una nueva obra en la que se expresan
muchas cosas pero se explicitan pocas. Si algo hay que destacar de esta pel�cula de Kiarostami, ya presente en sus trabajos anteriores, es la forma en que emplea el tiempo. Se trata de que el espectador consiga llegar a tener una sensaci�n lo m�s pr�xima a la realidad posible. En escenas como la de la llegada al poblado o las carreras por alcanzar la �nica cumbre del lugar desde la que tiene alcance el m�vil, tan s�lo falta sentir el calor o el aroma del polvo que se percibe en el ambiente. Pero �ste es tan s�lo un primer nivel de lectura. La pel�cula profundiza en muchos otros temas entre los que destaca el papel desempe�ado por la mujer en Ir�n y la historia de un pa�s condicionado por el integrismo religioso. El pueblo en el que se desarrolla la pel�cula es esencialmente femenino. La primera escena en la que es mostrado lo presenta como un entramado de casas entre dos monta�as con una sugerente y nada casual forma triangular. Los hombres est�n ausentes, tanto los del pueblo como los que acompa�an al protagonista. Tal vez sea ese el papel que desempe�an en el presente. La principal relaci�n se establece con un hombre al que no se ve y que trabaja cavando una fosa en el cementerio. Un cementerio situado en la mayor colina del lugar y que es el �nico lugar desde el que se puede comunicar con los vivos lejanos, estableciendo una hermosa met�fora sobre el presente y el devenir de los medios de comunicaci�n. Kiarostami defiende la tradici�n pero critica sutilmente el integrismo. No en vano el profesor del pueblo, representante de la ense�anza oficial, es paral�tico y est� poniendo a prueba, mediante ex�menes, a sus alumnos. Un alumno, en especial, entabla relaci�n con el protagonista quien, con su respuesta a una pregunta del muchacho sobre el cielo y el infierno, expresa su particular cr�tica a la influencia de la religi�n. Por contra, posteriormente ser� incapaz de violar la tradici�n que surge de las entra�as del propio pueblo profan�ndola con la grabaci�n del documental que ten�a previsto realizar. Hay muchas m�s claves en esta pel�cula que permiten reflexionar sobre el sentido de la vida, de un pa�s como Ir�n y del ser humano en general. El cine de de Kiarostami demuestra que a�n es posible continuar teniendo confianza en las posibilidades expresivas del medio cinematogr�fico. N.A. |